Las bibliotecas móviles más extravagantes

Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma... En autos, colectivos, carros de guerra, botes, los creadores de estos proyectos buscaron hacer circular la literatura no sólo de mano en mano sino recorriendo kilómetros.

BieBus es una biblioteca móvil que circula por los Países Bajos. Un transporte que se despliega hacia arriba y ofrece espacio incluso para una sala de lectura, ingeniado por un arquitecto, Jord den Hollander.

La Bibliomotocarro tiene tres ruedas y varios de kilómetros encima. Tiene unos 1200 libros recorre su región en Basilicata en Italia, parando cada vez en ocho pueblos. La maneja Antonio La Cava, un docente jubilado. 

La biblioteca flotante recorre los lagos de Minnesota de la mano de Sarah Peters y otros ayudantes, bibliotecarios ellos, que intentan llevar el amor por la lectura a los navegantes de la zona.

La Biblioteca Jiří Mahen en la República Checa encontró la manera de salir a la calle: “metiéndose” en un tranvía reciclado con vivos colores. Todos los días viaja 70 kilómetros y promociona todo el material que queda en el edificio original, y hasta promociona los métodos de lectura digital. 

Digitalbookmobile: Overdrive distribuye contenidos digitales y construyó esta Biblioteca Móvil Digital que ofrece audiolibros, ebooks, y demás contenidos pedagógicos alrededor de Estados Unidos y Canadá.

Arma de Instrucción Masiva: La idea fue de un argentino, Raul Lemesoff, que intervino un Ford Falcon modelo 1979 y logró crear una biblioteca con forma de tanque pero cargada de libros que distribuye de manera gratuita. 

Luis Soriano es maestro y bibliotecario, y tiene dos burros, Alfa y Beto. En Colombia, este apasionado por la lectura y su fomento carga varios libros sobre el lomo de sus animales y llega a pequeños poblados donde el acceso en automóvil es complicado. Su proyecto se llama El Biblioburro
Cuenta una historia se llama el proyecto de Francisco Antolín, que en Lisboa echó a andar un Renault Estafette modelo 1975 luego de intervenirlo para formar una biblioteca coqueta, pequeña y repleta de libros clásicos traducidos al portugués. 
Fuente: Yahoo 

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